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La consanguinidad ideológica.

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Cuando hablo de consanguinidad entendemos parentesco, ius sanguinis. En relación a las ideologías es obvio que no podemos hablar de lazos de sangre pero si de ciertas relaciones de parentesco o de similitud de carácter idealista. Las ideologías conforman un conjunto de ideas que requieren para su formulación de un ideólogo, séase una cabeza pensante: el emisor. Pero el ideólogo no es más que receptáculo consciente de un contexto y de una serie de demandas de la época procedentes de quienes serán la masa a moldear, que en bruto lo constituirán toda la sociedad, pero netamente sólo los adheribles a la doctrina formulada por el ideólogo. El contexto es asimismo el caldo primitivo de una ideología, por lo que podemos sintetizar así: el ideólogo consciente transforma el contexto en ideología, los receptores reciben la doctrina y se adhieren o no, siendo el medio para el fin o la realización misma de la ideología formulada. Las ideologías que conocemos, al surgir de u...

¿Contra qué vamos a hacer la Revolución?

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Llegué a la conclusión de que es imposible combatir al mundo liberal desde una óptica política y economicista. La posición del comunista revolucionario, la del fascista, el nacionalista o del reaccionario tradicionalista, que dicen luchar u oponerse contra el liberalismo tal como lo entendemos, me parece lo más desubicado, estúpido y alejado de la realidad. El liberalismo dejó de ser un ideal político basado en la limitación del Estado, y se convirtió en una forma de ver y proyectarse ante al mundo: el liberalismo ya no es una ideología política, sino más bien una psicopolítica. De manera que, si piensas combatir al liberalismo, tendrías que combatir contra tí mismo, puesto que todos en la modernidad, somos liberales, queramos o no aceptarlo, está incrustado en nuestra psique. Quién pretenda establecer un sistema de dominación, debe eliminar resistencias, es decir, quienes se opongan. Esto es cierto también para el sistema de dominación liberal. La instauración ...

La entomología de Ernst Jünger.

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La entomología (del griego éntomos, "insecto", y logos, ciencia") es el estudio científico de los insectos. Ernst Jünger cultivó el afán de conocer la naturaleza, sondearla y captarla en su más alta poesía, el naturalismo prodigado por otros escritores alemanes, como Goethe (influencia que su madre apasionada de Goethe le impartió). Había que conversar con la naturaleza a menudo para pensar mejor sobre los problemas de uno mismo, ya que no hay ni puede haber palabras que nos comuniquen con lo sagrado. Esto se hace notar en buena parte de sus ensayos, cuya paradoja primordial reside en evocar con el pensamiento aquellas cosas que no pueden pensarse. Podemos pensar de Jünger que era un exquisito coleccionista en la medida en que se dedicó a atraer hacia sí los símbolos de la existencia que más le fascinaron, al menos en su segunda etapa, la del observador, cuando Jünger pasó más décadas en su gabinete que en el mundo. No había, para él, imágenes d...

Reflexiones en la funeraria.

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Una mañana cualquiera me llamaron por teléfono y no lo tomé. Aún vivía con mis padres, me dejaba llevar por los senderos de la gran vida y de la falsa felicidad, siempre de fiesta, de celebraciones, fumando y bebiendo como un auténtico Cosaco en las estepas rusas. Mi edad… ¡eso no se pregunta!, mi nombre… ¿y a ustedes qué les importa? Volvió a sonar el teléfono e insistí en no tomarlo porque siempre te dicen malas noticias. En casa no había nadie, eran las dos de la tarde y yo seguía en mi cama, tumbado, dejando pasar el tiempo, esperando a mi madre para que me pusiera un buen plato de comida en la mesa y luego a la próxima fiesta. El teléfono seguía sonando y por fin decidí salir de la cama y emerger al mundo de los vivos para dirigirme al salón, donde descolgué el aparato y me dijeron: "tu abuelo ha muerto". Era la voz de mi padre, un poco tartamudo por los convulsos gestos que se manifiestan cuando uno está a punto de llorar. Al instante lamenté haber tomado el...

¡Quiero ser el Superhombre!

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¡Quiero acabar con toda mi humanidad!, ¡Siiiii!, ¡sea este mi grito de guerra! ¡Quiero acabar con todo lo que me hace hombre!, ¡quiero superar todo lo humano y mi mortalidad!, ¡quiero ir más allá de lo que me hace ser igual que toda una especie biológica y más que aquello que me hace ser como ente individual absoluto! ¡Quiero alcanzar al máximo mi voluntad de poder!, ¡quiero destruir muchos valores y crear algunos nuevos, también recuperar algunos olvidados! ¿Por fin se acabaron los tiempos de la piedad y de la compasión, vuelven los seres de conciencia imperturbable? No lo sé, ¡pero aquí estoy yo! ¡El malvado para los crucificados, el bueno para los fuertes y puros, para los de la moral primigenia, para los de la moral anterior al charlatán de la plaza! Quiero ser el superhombre, ¡se los digo!, superhombre no como hombre, sino como superación de todo lo anterior. Quiero ser un Dios, un ser que transcienda de su propia naturaleza y alcance una mayor. Quiero...

Combatir el totalitarismo liberal con la belleza.

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Si vamos a resistir el régimen totalitario liberal que se avecina, necesitaremos recursos que no solo son políticos sino también hermosos. Debemos volver a sintonizarnos con nuestro pasado y mirar hacia un estándar fuera de nosotros mismos. Recuperar la belleza significa reconocer que hay cosas buenas que nos han precedido. Cuando el mercado de valores se vuelve volátil, la gente comienza a invertir en oro y otras opciones estables. Del mismo modo, cuando la cultura se ve tentada por el totalitarismo, es hora de invertir en cosas hermosas, como el arte, la música, la literatura y la tradición. Estos deben recopilarse. Deben ser tangibles y, si es posible, algo en lo que podamos participar. El totalitarismo busca capturar a la población total mediante la conquista de la persona total. Por persona total me refiero a todo lo que hace que una persona sea una persona: reír, pelear, cantar, casarse, ser padres, resolver, crear y adorar....