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¡Quiero ser el Superhombre!

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¡Quiero acabar con toda mi humanidad!, ¡Siiiii!, ¡sea este mi grito de guerra! ¡Quiero acabar con todo lo que me hace hombre!, ¡quiero superar todo lo humano y mi mortalidad!, ¡quiero ir más allá de lo que me hace ser igual que toda una especie biológica y más que aquello que me hace ser como ente individual absoluto! ¡Quiero alcanzar al máximo mi voluntad de poder!, ¡quiero destruir muchos valores y crear algunos nuevos, también recuperar algunos olvidados! ¿Por fin se acabaron los tiempos de la piedad y de la compasión, vuelven los seres de conciencia imperturbable? No lo sé, ¡pero aquí estoy yo! ¡El malvado para los crucificados, el bueno para los fuertes y puros, para los de la moral primigenia, para los de la moral anterior al charlatán de la plaza! Quiero ser el superhombre, ¡se los digo!, superhombre no como hombre, sino como superación de todo lo anterior. Quiero ser un Dios, un ser que transcienda de su propia naturaleza y alcance una mayor. Quiero...

Combatir el totalitarismo liberal con la belleza.

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Si vamos a resistir el régimen totalitario liberal que se avecina, necesitaremos recursos que no solo son políticos sino también hermosos. Debemos volver a sintonizarnos con nuestro pasado y mirar hacia un estándar fuera de nosotros mismos. Recuperar la belleza significa reconocer que hay cosas buenas que nos han precedido. Cuando el mercado de valores se vuelve volátil, la gente comienza a invertir en oro y otras opciones estables. Del mismo modo, cuando la cultura se ve tentada por el totalitarismo, es hora de invertir en cosas hermosas, como el arte, la música, la literatura y la tradición. Estos deben recopilarse. Deben ser tangibles y, si es posible, algo en lo que podamos participar. El totalitarismo busca capturar a la población total mediante la conquista de la persona total. Por persona total me refiero a todo lo que hace que una persona sea una persona: reír, pelear, cantar, casarse, ser padres, resolver, crear y adorar....

Los Totalitarismos.

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Para muchos les parecerá disparatado comparar a semejantes ideologías tan contrarias, cuando la historia misma nos ha mostrado que estas han existido entre hostilidades, guerras, diferencias, cada una dispuestas en aplastar a la otra, sin ganas de entenderse mutuamente; la segunda guerra mundial es el ejemplo claro. Pero pienso que la comparación entre comunismo y nacionalsocialismo es, de hecho, no sólo legítima, sino indispensable, porque sin ella ambos fenómenos resultan ininteligibles. La única manera de comprenderlos (y de comprender la historia de la primera parte del siglo XX) es tomarlos juntos, estudiarlos en su época, es decir, en el momento histórico que les es común. Pues bien, adelante: Para entender todo esto de los totalitarismo habría que definirlo de una forma rápida y diáfona: los totalitarismos son los regímenes políticos donde la libertad está seriamente restringida y el Estado ejerce todo el poder sin divisiones ni restricciones. Es bien sab...